Principios de filosofía zoológica

   1830. Paris. Dos jóvenes anatomistas presentan ante la Academia de las Ciencias una investigación sobre la organización de los moluscos. En ella se quiere mostrar la analogía existente en la composición orgánica entre vertebrados y moluscos.

Etienne Geoffroy Saint-Hilaire, comisionado a presentar un reporte sobre los resultados de la investigación, encuentra allí una prueba más en favor de su tesis sobre la unidad de composición orgánica en los tipos animales.

Georges Cuvier, científico eminente, la desaprueba: la considera un atentado a los principios fundamentales de la anatomía comparada, y un descrédito a sus propias investigaciones en la materia.

Este defiende la distinción aristotélica de los cuatro modos fundamentales e irreductibles de organización animal: vertebrata, molusca, articulata y radiata. El otro entiende posible la reducción de estos cuatro tipos a una pauta organizacional común.

Cuvier responde al informe presentado en una replica airada. Los ánimos se crispan. La prensa publicita la polémica; el público la encona. La retórica promiscua se extiende entre científicos y editores.

E. Geoffroy resuelve comunicar sus puntos de vista a través de la vía de un escrito impreso: Principios de Filosofía Zoológica.

Y escribe: de cada sesión que hacía diariamente en los gabinetes del Jardín del Rey, recibía una impresión que, reproduciéndose siempre igual, me llevó a esta visión del espíritu…

…una visión de genio filosófico que conecta contemporáneos en todos los tiempos en los que alguien pudo ver en la vida su naturaleza “plástica”: un fondo común constituyente, una misma anatomía variada infinitamente.

   1996. La genética molecular confirma una de las hipótesis discutidas en la polémica Geoffroy Saint-Hilaire – Cuvier: la identidad (por inversión) de los planes corporales de vertebrados y artrópodos. (De Robertis y Sasai)

   1904. “Todo en la naturaleza se modela según la esfera, el cono y el cilindro. Hay que aprender a pintar sobre la base de estas figuras simples; después se podrá hacer todo lo que se quiera.” (Cézanne)

$320.00

18 disponibles

SKU: 9789872407544 Categorías: , Etiqueta:

Detalles del libro

ISBN

978-987-24075-4-4

Editorial

Cactus

Año de publicación

2009

Cantidad de páginas

180

Formato

14 x 20

Encuadernación

Rústica

Sobre el autor

Étienne Geoffroy Saint-Hilaire

Étienne Geoffroy Saint-Hilaire

Fue un naturalista francés. De padre abogado en el parlamento de París, el joven Geoffroy Saint-Hilaire se dedica en principio a la carrera eclesiástica y continúa sus estudios en el Colegio de Navarra de París. Allí frecuenta a varios científicos de la época: René Just Haüy, Antoine Lavoisier y Claude Louis Berthollet, y sigue los cursos de Louis Jean-Marie Daubenton en el Collège de France, Antoine-François de Fourcroy en el Jardín Real y René Just Haüy, creador de la Cristalografía.
En marzo de 1793, Louis Jean-Marie Daubenton, gracias a la intervención de Bernardin de Saint-Pierre, le ofrece un puesto de asistente en el gabinete de Historia Natural, vacante tras la dimisión de Bernard Lacépède.
En junio de 1793 Geoffroy se convierte en uno de los doce profesores del Museo Nacional de Historia Natural, ocupando la cátedra de zoología. El mismo año, se ocupa de la constitución de la dirección del Museo. Colabora en la revista La Decade philosophique.