La economía desenmascarada

Este estudio pone al descubierto lo que muchos probablemente hemos sospechado alguna vez y unos pocos economistas llevan sabiendo desde hace tiempo: la teoría económica no sólo es difícil de digerir, sino que además está sencillamente equivocada. Cuando fue publicado en 2001, la economía de mercado parecía invencible y la teoría económica “neoclásica” estaba en el candelero. Steve Keen mantuvo entonces que los economistas no merecían crédito alguno por la aparente buena marcha de las finanzas, y que la falsa confianza en la estabilidad de la economía de mercado había llevado a muchos actores políticos a desmantelar algunas instituciones creadas para mantener la inestabilidad dentro de ciertos límites. La inestabilidad se desbordó con la devastadora crisis financiera que estalló en 2007, y ahora amenaza la economía global con la perspectiva de otra depresión.

En esta nueva edición, puesta al día y considerablemente ampliada, Keen lleva aún más lejos su feroz crítica de la teoría económica convencional, al tiempo que explica lo que la economía dominante no es capaz de explicar: por qué sobrevino la crisis, por qué está demostrando ser inabordable, y qué es lo que hay que hacer para ponerle fin.

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Detalles del libro

ISBN

978-84-943816-9-0

Editorial

Capitán Swing

Formato

14 x 22 cm

Sobre el autor

Steve Keen

Steve Keen

Es profesor de economía y finanzas en la University of Western Sydney, Australia. De formación keynesiano-marxista, ha trabajado en los últimos años en modelar matemáticamente las premonitorias intuiciones de Hyman Minsky sobre la dinámica del capitalismo financiero actual. Académicamente se ha centrado en formular una crítica a la interpretación neoclásica de la macroeconomía, por carecer de fundamento empírico. Keen está influenciado por economistas como Hyman Minsky, Irving Fisher, John Maynard Keynes, Piero Sraffa, Joseph Alois Schumpeter y Francois Quesnay.

Keen predijo la crisis financiera en diciembre de 2005, y ya en 1995 había advertido de que un periodo de aparente estabilidad podía no ser más que “la calma que precede a la tormenta”. Su papel destacado como miembro de una pequeña minoría de economistas que previeron la crisis y advirtieron de su inminencia fue reconocido por sus pares con la distinción Revere Award de la Real-World Economics Review, por haber sido el economista que con más contundencia advirtió de la crisis, y cuyo trabajo tiene mayores posibilidades de prevenir crisis semejantes en el futuro.