Más trabajo para el enterrador

Vuelve Albert Campion, el carismático detective que llegó a cautivar a Agatha Christie, Iris Murdoch y A. S. Byatt, en un nuevo y palpitante caso en el que se erige como uno de los héroes más singulares de la novela policiaca inglesa del siglo XX.

El detective Albert Campion, al que conocimos en El signo del miedo, está a punto de dar un gran paso. Va a marcharse a las Indias para convertirse en gobernador de una isla, pero todo cambia cuando le piden que se ocupe de un caso que ya está empezando a salir en los periódicos: al parecer, una de las hermanas de la célebre familia Palinode ha sido envenenada o, al menos, eso es lo que dicen las amenazadoras cartas anónimas que ha estado recibiendo su médico de cabecera. Las investigaciones lo llevarán a Apron Street, un microcosmos repleto de aristócratas excéntricos venidos a menos, ataúdes desaparecidos, mejunjes repelentes, certificados de defunción falsificados y enterradores que quizá sientan demasiada pasión por su trabajo. Con la ayuda de Lugg, su fiel terrateniente, y Charlie Luke, el inspector del caso, Campion se verá inmerso en una maraña de misterios y peligros que pondrá a prueba toda su capacidad deductiva.

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Detalles del libro

ISBN

978-84-17115-60-9

Editorial

Impedimenta

Año de publicación

2018

Cantidad de páginas

336

Formato

13 x 20 cm

Encuadernación

Rústica

Sobre el autor

Margery Allingham

Margery Allingham

Nació en Londres, en 1904. Hija de escritores, publicó su primera novela con diecinueve años, aunque su primer éxito llegaría en 1929 con la publicación de The Crime at Black Dudley, donde presentó al aventurero y detective Albert Campion.

Margery Allingham nació en Londres, en 1904. Hija de escritores, publicó su primera novela con diecinueve años, aunque su primer éxito llegaría en 1929 con la publicación de The Crime at Black Dudley, donde presentó al aventurero y detective Albert Campion, un misterioso aristócrata aficionado a resolver crímenes de altos vuelos que sostiene que su nombre figura en la línea de sucesión al trono inglés. Allingham lo hizo protagonista de otras 17 novelas y de más de 20 relatos, que la llevaron a ser considerada una de las grandes damas de la edad dorada de la novela de crímenes inglesa, junto a Agatha Christie y Dorothy L. Sayers. Murió en Londres en 1966.